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Buscando guacas

Fredonia tierra con gran cultura indígena

En Fredonia nuestros ancestros practicaron la guaquería

 

En Fredonia muchas personas dedican parte de su tiempo a la guaquería, es decir a buscar y desenterrar objetos indígenas, en esta actividad encontraron cementerios indígenas, hipogeos,  Estas tumbas las destruyeron  por  la sorpresa que causaron los  descubrimientos y por la ambición de encontrar oro.; en estos trabajos  se perdieron numerosos  objetos de alfarería, cuentan que además en esas excavaciones se dañaron figuras rupestres como las que se encuentran en Támesis, municipio vecino.
Cuando el alboroto causado por el descubrimiento de los hipogeos me fui de curioso por la vereda El Zancudo, lugar de los hipogeos,

(Hipogeos del Zancudo: Tumbas donde los indígenas Poblanco enterraban a sus familias con todas sus pertenencias. Tiene una entrada vertical de casi 5 m. de profundidad, compuesta por una cámara lateral. (Dirección: Vereda El Zancudo / Ubicación: Rural / Distancia desde la cabecera en Km: 6) Dice sobre los hipogeos la página Web del municipio de Fredonia.

En mi andanza, terminé en Hoyo Frío donde la familia Hurtado Monsalve,  que sabía mucho de guaquería y  allí  en la vereda exploramos  una cueva, encontrando  una pieza cilíndrica, pequeña. de porcelana, con un símbolo en el extremo. Misma que llevé a quien fue mi profesor, en  la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia , jurista y antropólogo, Luis Fernando Vélez Vélez,y quien me tenía en gran estima; el Dr Vélez me dió un plazo para estudiarla. Pasados varios días, me llamó  y dijo: “Francisco, no quiero desilusionarte, esa pieza que encontraron es un sello español, seguramente los indios de la región son tan pobres que se enterraban con cuanta cosa curiosa encontraban;  en cuanto a las piezas de alfarería le parecieron muy bellas y le solicitó a los Hurtado donarlas a la universidad.

In memoriam : “Luis Fernando Vélez Vélez, éste ilustre profesor y activista de Derechos Humanos nació en Salgar, el 27 de noviembre de 1944. Abogado de la Universidad de Antioquia, a la que estuvo vinculado hasta su asesinato, el 17 de diciembre de 1987. Fue Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, presidente de la Asociación de Profesores, Vicerrector General, Director del Museo Universitario. Estudió Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana, en donde también fue docente. La Universidad de Antioquia le otorgó el titulo Honoris Causa en Antropología”. Fuente: goo.gl/XoknT0content_copy

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Por los caminos de piedra

A la vera de los caminos de piedra ,vereda Combia, Fredonia

Por los caminos de piedra de Fredonia

He tenido por costumbre caminar por los caminos veredales de mi pueblo, por aquellos viejos caminos de piedra construidos por nuestros ancestros para trajinar con sus muladas cargadas de los productos de la tierra. Estos caminosa a veces  encañonados , a veces por la cimas  siguiendo la ruta de la sierra , nos permiten  divisar hermosos paisajes y parar a descansar a la vera de lindas casas campesinas. Dialogar con los paisanos y conocer sus historias personales y problemática. Ahora a todo ese transitar lo llaman turismo ecológico y es Fredonia el municipio propio para esta actividad. Amigo lector, lo invito a caminar por nuestro municipio .

#Envigado 28 04 2017 05:38 P.M.

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Una fiesta

Festa de disfraces

En una fiesta de disfraces en Fredonia en 1967, con empleados del hospital Santa Lucia Fredonia.

 

¿Disfrazado de qué o pareciéndome a quién? Fue la broma de los amigos cuando llegué a la fiesta. La pega era cruel porque querían decir que no necesitaba disfraz, pero siempre he sabido vivir con mi cara y administrarla lo mejor que he podido. Hay constancia. Era una fiesta de integración con empleados del Hospital Santa Lucía de Fredonia , situado en ese entonces cerca al cementerio, Participaba en la fiesta como presidente de la junta de directiva del hospital, en la que fungía como síndico Diego Puerta y como médico director el doctor Ocaziones. Yo pertenecía a la junta del hospital en representación del concejo municipal.

 

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Una historia en cada imagen

 

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Primera fotografía arriba a la izquierda. Sentado contemplando mi reflejo en tanque del acueducto de Fredonia, en la vereda el Uvital. foto tomada por Javier Velásquez M.

Aquel día, como olvidarle, iba en caminada de amigos,bajando por el camino de herradura que conduce a la vereda El Plan cuando fuimos asaltados por un hombre enmascarado que  portando una escopeta, me robó un radio transistor Sanyo, fabricado en Japón con funda de cuero color café, que tenía además una correa de cuero para cargar.

Segunda fotografía arriba a la derecha. maratón en Fredonia, corriendo alrededor de las 16 manzanas del pueblo,  el deporte es y ha sido mi gran pasión, desde muy joven practiqué el atletismo, me gustaba especialmente el atletismo de largo aliento,  En la foto reconozco a uno de mis eternos rivales en la carretera: Gabriel Giraldo , mis otros contendores, eran Ignacio Posada, Amado Salazar, Francisco Luis Restrepo (fallecido) Hernando Hurtado Monsalve  y Mauro Toro quien vivía en la vereda El Cerro y fue asesinado cuando un día hacía el recorrido al pueblo. También están en la foto Augusto Díaz (fallecido), Augusto Ramírez y Jaime Henao.

Generalmente íbamos a Venecia , nada más y nada menos que 13 kilómetros, cuando llegábamos al pueblo pasábamos por la piscina, nos dábamos un chapuzón y regresábamos, sumando así 26 kilómetros. Algunas veces corríamos de Fredonia a Camilo C.  una distancia similar, o Fredonia Puente iglesias, 25 kilómetros de carrera, el regreso los hacíamos en la “línea” o el lechero. que llamábamos.

Los entrenamientos cotidianos eran ir al kilómetro el Cinco, o a la vereda el Zancudo. De ir y venir a esta vereda contraje una TBC, que es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo, esta enfermedad mermó mi capacidad pulmonar; mi última competición ocurrió en los intercolegiados de 1964, cuando estudiaba en el liceo de bachillerato de la Universidad de Medellín, en el barrio Buenos Aires. en esta ocasión participé en una prueba de 1.500 metros, que no era mi distancia favorita y ocupé un modesto lugar; el profesor de educación física nos entrenaba a los estudiantes del liceo por la carretera a Media Luna, que era la vía de salida en ese entonces al oriente antioqueño, de esa ruta tengo como anécdota, que la primera vez que hice el tramo acababa de llegar de mi pueblo y estaba muy ducho para la escalada, tomé la punta y logre una ventaja considerable y cuando llegué a la meta, me sorprendí al darme cuenta que los demás competidores habían llegado, el profesor los había metido por un atajo. Luego me felicitó por mi condición  física y dijo: “te voy a llevar a los intercolegiados, le habías cogido a los muchachos una distancia bárbara” y así fue.

En este Liceo estudié con Luis Anibal Arango Cárdenas,  (fallecido)   y un joven al que le decíamos “payaso”, lo menciono porque me impactó su muerte en New York  donde viajó luego de terminar el curso.. Pereció en el crudo invierno de la navidad de 1964, lo cogió una tempestad de nieve y no tuvo donde resguardarse, lo encontraron congelado.

Mucha tristeza me quedó,  como a otro grupo de estudiantes que realizaron sus años de bachillerato en el Liceo Universidad de Medellín, cuando la dirección de la Universidad, ordenó el cierre de la institución educativa a principios del año 2010, por la falta de demanda, éste era un liceo privado y alrededor de la comuna de Buenos Aires el gobierno municipal impulso la creación de colegios oficiales. En Facebook existe una página de contacto para  egresados de la institución educativa.

Las fotografías siguientes corresponden a un paseo a Cartagena, donde poso con una chica cuyo nombre olvidé, al lado del Monumento a Los Zapatos Viejos, en honor al poema  del tuerto López cuyo nombre completo era el de  Luis Carlos López, colombiano nacido en 1879 y fallecido en 1950, es el poema más conocido de este poeta reconocido  un bardo fuera de serie.

Fuente : El Mundo.com  goo.gl/DF9TOJcontent_copy

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Los Zapatos Viejos

 

Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y la espada,
del ahumado candil y las pajuelas…

Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín… Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada…
¡Ya no viene el aceite en botijuelas!

Fuiste heroica en los tiempos coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos.

Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos…

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Por último están mis fotos de identificación y mi carnet de estudiante del Liceo de Bachillerato de la Universidad de Medellín.

 

 

Haciendo memoria de mis actividades en los años sesenta

Memoria de mis actividades turísticas y deportivas.

 

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Aquellos diciembres

Aquellos diciembres, aquellos diciembres, aquellos diciembres  que no volverán,  dice  la vieja canción bailable.

Aquellos diciembres 2

Al lado de la reina de las fiestas café, Helena Rada, todo orgulloso.

Envigado, 25-04-2017

 

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Caminando por Junín

Francisco M Velásquez A 1959

Esta foto y la de la imagen destacada, me fueron tomadas en 1959- 1960, cuando caminaba por la carrera Junín, entre las calles 51 y la 54,  lo que se conoce ahora como paseo peatonal del mismo nombre, que va va desde el edificio Coltejer hasta la Plaza de Bolívar; donde ahora está edificación estaba antes el Teatro Junín. La caminada por las aceras de esta vía, es costumbre de todo paisa que se respete.  “Vamos a juniniar” decíamos los muchachos de aquella época  cuando salíamos del colegio, algunas veces tomábamos algo en la heladería McDonald, cuyo propietario era Manuel Henao, de Fredonia, o nos acercábamos a las cantinas de la esquina de la plaza de Bolívar, a mirar a Gonzalo Arango y los poetas nadaístas haciendo escándalo con su pelo largo y vestimentas estrafalarias.

En Junín trabajaban muchos fotógrafos y nos tomaban lo que llamábamos “poncherazos”, entregándonos unos papelitos con la dirección para reclamar la foto. Queda  aquí, pues,  plasmado el  registro fotográfico  de mi joven figura hace más de 60 años cuando había algo de paz , después de que Rojas Pinilla desmovilizó las guerrillas liberales.

Envigado 20/04/2017

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Años de juventud

Años de juventud

 

Como dice la canción: “Yo también tuve quince años y un corazón vagabundo”  , la bella dama, en la segunda foto,  arriba, a la derecha, se llama Leisa Arango Cárdenas,  querida amiga que vivía en Bogotá y viajaba a Fredonia, Antioquia, por las navidades, era la ocasión en las que conversaba con ella,  paseándonos por el largo atrio de la iglesia en un ir y venir constante como era la costumbre de la época, es decir a comienzos de los años sesenta. Las muchachas de las otras fotografías olvidé sus nombres. Así es la vida.

 

Envigado, 19/04/2017